El verano está aquí
y nos vamos a la playa,
tú, Adán mía, corriendo,
yo andando más despacio.
Llegamos al arenal
donde la serpiente habla
y escuchas lo que dice
más asustado que antes.
¿No sabes que en verano
las lagartijas nos hablan?
Van arrastrando sus cuerpos
al sol que dora sus patas.
Adán mío, no sonrías
a una serpiente mala.
Tú ya tienes a tu Eva
para despertar tu enfado.
Ven a mi lado, Adán mío,
y tírate en la toalla
que compré en las rebajas
y me enviaron a casa.

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