Eres como un polvorón: azúcar y un hola y un adiós hasta que el cepillo de dientes se lleva al desagüe tu sabor. Regresas con el Almendro justo a tiempo para cenar al borde de las 12 uvas y adiós adiós adiós. Estás pensando en la otra y en mí y en ella y también ¡en ti!, egoísta encantador. ------------------- |
Diez claves que cambian tu facturación
-
La mayoría de vendedores no fracasa por falta de talento, sino por falta
de método. Cuando entiendes qué mueve realmente una venta —y qué la
bloquea— tu f...
Hace 5 días

No hay comentarios:
Publicar un comentario